Adicción al celular: Cómo afecta al aprendizaje de mi hijo

El famoso filósofo y erudito del siglo XX, Marshall McLuhan, solía afirmar que la tecnología es una extensión del ser humano. En la actualidad, esta teoría cobra mayor fuerza, pues definitivamente los avances tecnológicos han revolucionado nuestra manera de vivir, facilitándonos principalmente la comunicación, gracias al teléfono celular.  Sin embargo, ¿es adecuado que nuestra vida gire en torno al dispositivo? No lo es, pues puede ser perjudicial para quien no sabe controlar las horas que dedica a él.

Una investigación realizada en la Universidad de Filadelfia a más de 400 estudiantes de entre 11 y 15 años, reveló que el uso de los celulares, para enviar principalmente mensajes de texto, generaba consecuencias negativas en el rendimiento escolar. Según este estudio, los adolescentes sienten ansiedad al encontrarse alejados de sus dispositivos y, dejan de hacer las tareas asignadas para el hogar por pasar horas utilizando el móvil.

El teléfono ha evolucionado notablemente, incluso el más económico cuenta con una gran cantidad de funciones, es posible llamar, jugar, utilizar infinidad de aplicaciones, tomar fotografías, grabar y buscar información en internet. Todo se encuentra al alcance de las manos, y es justamente esto lo que puede ser difícil de resistir para un menor que, muchas veces, tiene como prioridad su vida social.

Para los adolescentes el uso del celular representa cierto status y forma parte de la identidad de su generación.  Pero, el abuso de esta nueva tecnología les causa aislamiento, depresión, ansiedad, cambios de humor, dificultad para enfrentarse a problemas, dependencia emocional, baja autoestima y falta de habilidades sociales.

Al encontrarse privados de sus dispositivos durante las jornadas escolares, los jóvenes suelen incomodarse, e incluso no prestan atención a las lecciones para revisar a escondidas las últimas actualizaciones de sus redes sociales.

Por otro lado, las horas de sueño se reducen. La madrugada es la hora preferida de los menores para chatear con sus amistades. Según un estudio del Colegio de Boston realizado en el 2012, un 75% de los niños entre 9 y 10 años se privan de dormir por el uso de la tecnología.Investigaciones del Centro Médico del Sueño de la Universidad Católica de Chile afirman que,existe una relación directa entre los problemas de sueño y las alteraciones académicas. El cerebro no cuenta con el tiempo suficiente para descansar y trabajar con toda su capacidad.

Lo que un padre debe hacer para evitar este problema es, limitar el uso de los teléfonos celulares en sus hijos, es recomendable que durante la semana escolar, sólo se le permita usarlo en momentos de descanso, después de realizar las tareas, y se prohíba su uso a partir de la hora que se establezca para dormir. Además, es importante pasar tiempo de calidad en familia, así se fomentarán actividades lejos de la tecnología, reduciendo la posibilidad de adicción.

Un padre debe estar atento a las alarmas que su hijo pueda emitir sobre una posible adicción a su celular. La tecnología nunca debe ser más importante que el futuro académico de una persona.

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