¿Cómo afectan las discusiones en el hogar a las notas de tu hijo?

peleas de padres generan bajo rendimiento academico

Problemas en casa, bajas notas en la escuela. Esta es la fatídica fórmula que muchos padres desconocen, y que sin embargo, afecta terriblemente la capacidad intelectual y emocional de sus hijos.

Uno de los recuerdos más traumatizantes que puede conservar una persona, es el de escuchar y ver a sus protectores naturales, sus padres, maltratándose. Este escenario acaba con toda la seguridad y estabilidad que necesita alguien para crecer correctamente, y en cambio, sustituye el apego y refugio paternal, por una sensación de abandono, miedo, dolor y desprotección. 

Está comprobado científicamente, que los padres que discuten frente a sus hijos, perjudican su rendimiento escolar y comportamiento dentro del salón de clases. Tanto las agresiones verbales, como físicas, en el peor de los casos, dejan profundas huellas en sus psiquis.

“Subir el tono de voz en una conversación ya es un comportamiento que puede afectar al menor”, expresa Liliana Laserna, especialista neurolingüística con experiencia en ayudar a niños con problemas de conducta.

Según investigaciones realizadas por la Escuela Steinhardt de Cultura, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York, los niños que han estado expuestos a la agresividad de sus padres, moldean negativamente sus respuestas emocionales. Esto quiere decir que, no están preparados para enfrentar situaciones de alta tensión, y que requieren su esfuerzo y determinación, como lo es la vida académica.

Después de evaluar a mil 25 niños y sus familias, los científicos descubrieron que los pequeños víctimas del caos familiar, solían estar constantemente en un estado de tristeza y miedo, lo que les producía ansiedad y depresión. Su inteligencia emocional y capacidad para gestionar emociones también se veía comprometida.

Es justamente este estado de desasosiego y desmotivación, generado por el rompimiento del vínculo afectivo familiar, el que causa que los pequeños desarrollen dificultades para conciliar el sueño, agresividad y una tendencia a no querer ir a la escuela.

Pero no todo queda ahí, pues a corto plazo, estos niños manifiestan desinterés en sus deberes escolares, problemas de atención, hiperactividad y aislamiento social.

“De los padres depende crear un clima apropiado para el correcto crecimiento físico, psicológico e intelectual de sus hijos”, afirma el neuropedagogo y fundador del centro Aletheia Internacional, Jaime Kusnier. El experto agrega que en varias ocasiones, este bajo rendimiento es una manera que utilizan los niños para llamar la atención de sus progenitores, o en su defecto, es consecuencia del estrés y tensión que nos les permite enfocarse.

“Por eso es importante que en la discusión nunca estén involucrados los niños, pues el respeto a ellos debe prevalecer por encima de todo. Si no es posible arreglar un conflicto, se debe buscar un espacio alejado para resolverlo y explicarles a ellos que en la convivencia hay diferencias solucionables con respeto y escuchando al otro”, aconseja el psiquiatra infantil, Christian Muñoz.

Los padres deben aprender a controlar sus emociones por el bienestar de sus hijos, pues su futuro está en riesgo tras cada pelea de la que ellos son testigos. Acudir a terapia familiar, es una buena opción, el niño también deberá ir a sesiones individuales con el psicólogo para reparar su situación emocional, además de la nivelación académica. Si las diferencias son irreconciliables, optar por la separación es la mejor decisión.

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