El miedo al fracaso y su efecto en el aprendizaje

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Algunos estudiantes se detienen por miedo al fracaso. Paralizan sus sueños, metas y objetivos porque no se consideran capaces de alcanzarlos. Su temor es más grande que sus ideales, y por lo mismo, ignoran todas las oportunidades de superación aunque posean el talento para tomarlas.

Reprobar un examen, enfrentarse a una materia compleja, tener a un profesor estricto, son factores que pueden acabar con la frágil confianza de un adolescente. Cuando las cosas empiezan a complicarse, es común que los alumnos dejen de esforzarse por no considerarse capaces de superar la prueba. “Haga lo que haga, igual voy a desaprobar”, es la frase que suelen decir. Este tipo de raciocinio genera perjudiciales efectos a  nivel cognitivo y emocional.

Un artículo publicado en el diario “The Atlantic” en EE.UU, alerta a los padres de una realidad preocupante. Los estudiantes inhiben su curiosidad y reducen el amor por aprender debido al temor que sienten por fallar. “Les cuesta trabajo escribir borradores y no les gusta lanzar hipótesis o pensar en voz alta durante la clase, porque consideran que si fracasan en el intento de algo nuevo o desafiante, será evidencia de que no es tan inteligente (…) Es mejor estar seguro”, se lee en la publicación.

El miedo en general resulta limitante, pero el miedo al fracaso paraliza a una persona y la estanca por un largo periodo de tiempo.  Según investigadores de la Universidad de Poitiers (Francia), los niños con mejores calificaciones en el colegio son aquellos a los que se les ha inculcado que el fracaso es parte del aprendizaje, y que el sacar una mala nota no debe ser motivo para rendirse.

En cambio, aquellos que no tienen clara esta idea, desarrollan una personalidad insegura y temerosa.

Todo el cerebro “se preocupa” por el éxito y el fracaso, por ganar y perder, porque estos acontecimientos son realmente importantes para el aprendizaje en todos los ámbitos”, confirma Timothy Vickery, investigador del Departamento de Psicología de la Universidad de Yale. Según estudios del científico, el cerebro proceso las señales que se generan a partir del resultado de las decisiones, para desarrollar una estrategia que permita superar los inconvenientes.

Sin embargo, dicho plan no se pone en marcha, cuando el individuo se niega a intentar por segunda vez realizar la acción. Por lo tanto, el cerebro evita las situaciones amenazantes y en consecuencia, la capacidad para asumir riesgos desaparece. Es un preocupante círculo vicioso de inacción.

Pero, como concluyeron los científicos de Yale, se necesita fallar para aprender. “El fracaso es solo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente”, decía Henry Ford, el exitoso inventor norteamericano y padre de la producción en masa.

Para que un estudiante pierda el miedo a fracasar, existen una serie de pensamientos que inculcarles. Deben aprender a valorar el coste de las oportunidades que pierden, comprender los beneficios del fracaso y eliminar los temores a través del reforzamiento de su autoestima y confianza. Para conseguir todo esto es esencial que se conozcan realmente, y sepan el nivel de sus capacidades, talentos y habilidades, así no se rendirán.

La única manera de aprobar una materia difícil es, aprendiendo de los errores y esforzándose para no repetirlos. Los estudiantes deben tener claro que no intentar es la peor forma de fracasar.

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