Problemas de Aprendizaje: Mi hijo quiere abandonar los estudios

“Papá, creo que ya no quiero seguir estudiando”. Ésta es una de las frases más devastadoras que un progenitor puede escuchar de su hijo. El mayor legado que un padre le otorga a su descendiente no son los bienes materiales, sino la capacidad de valerse por sí solo en un mundo tan competitivo como el de hoy, y la educación forma parte esencial de esa herencia. Sin embargo, miles de adolescentes deciden rechazar esta posibilidad, rompiéndole el corazón a quienes se preocupan por ellos.

El abandono escolar es un problema que se ha agravado en las últimas décadas. Muchos jóvenes ya no desean continuar sus estudios porque no se sienten “hechos” para la vida académica. En cambio, prefieren  descubrir el mundo de maneras no convencionales.

En el Perú, según un reportaje del diario “La República”, el abandono escolar llega a un 14%, ocasionándole pérdidas al país de 1 150 millones de soles al año. De esta cifra, el 27,2% decide no volver a las aulas debido al desinterés en los estudios.

Pero, aunque el joven vea esta decisión como un “grito de libertad contra el sistema”, usted como padre observa el momento en que su hijo elige seguir el peor camino que pudo escoger. Si bien reconoce sus talentos en otras áreas, sabe lo difícil que es la vida de una persona que no está preparada para enfrentarla, y por supuesto, le preocupa que los sueños de su hijo se conviertan en su peor pesadilla al pasar una o dos décadas.

Según una investigación de la Fundación BBVA, el futuro de los jóvenes sin estudios universitarios o secundarios completos es incierto. Las personas sin formación académica serán expulsadas del mercado laboral aproximadamente en el año 2025, asegura este informe. “La formación va a seguir siendo fundamental, más incluso en el futuro”, comentan los expertos.

La Organización Internacional del Trabajo, reveló la situación de los jóvenes sin estudios en la actualidad. Sólo cuatro de diez jóvenes egresados de escuelas secundarias tenían un empleo no vulnerable en países de ingresos bajos, y siete de diez en los países de ingresos medios. El empleo no vulnerable se refiere a trabajos remunerados, mientras que los vulnerables, son los no remunerados. Entre los países que participaron en la encuesta figura el Perú.

“Es evidente que seguir empujando a los jóvenes con un nivel de estudios bajo, poco cualificados en el mercado laboral es una situación que no beneficia a nadie, ni a los jóvenes que siguen destinados a vivir una ‘existencia precaria’ basada en el empleo vulnerable, ni a la economía que obtiene pocas ganancias en términos del incremento de su potencial de productividad”, comentó Theo Sparreboom, autor del informe.

Los jóvenes y adolescentes que deciden trabajar sin culminar su preparación académica, son explotados y su remuneración económica no es acorde a la labor realizada. Además, sus puestos suelen ser amenazados constantemente por el recorte de personal.

El papel del padre para lograr motivar a su hijo a continuar sus estudios es esencial. Si en algún momento el joven plantea la idea, es importante escuchar sus argumentos e iniciar un diálogo con él. No debe juzgarlo, ni obligarlo, en cambio planificar alternativas será la mejor opción.

“La adolescencia es una etapa que no debe dar miedo a los padres. Los niños dejan de ser niños y comienzan a definir sus ideas y su carácter. Para favorecer una buena relación entre hijos adolescentes y padres es importante saber escucharles con interés y atención, que vean que son comprendidos. La comunicación es la gran clave en esta etapa”, explica la psicóloga del Colegio Brains (España), Ana Herrero, sobre la actitud correcta de un padre en esta circunstancia.

La especialista añade que apoyar,motivar y permitir a los hijos ver las consecuencias de renunciar a los estudios son las claves para hacerlos cambiar de opinión.

Busque información sobre la situación por la que atraviesan las personas que desertaron académicamente, y muéstresela. Así entenderá que no todo es tan fácil como él lo cree. También es importante que se dé el tiempo de conversar con él y sea empático, entienda sus razones y busque soluciones. Si el joven está atormentado porque cree que ninguna carrera se acopla a sus preferencias, apóyelo en su búsqueda. Juntos será mucho más fácil hallar la opción correcta.

Por último, acudir en busca de ayuda probablemente sea necesario. Un orientador profesional, educador o psicólogo pueden ser buenas opciones.

No tema si su hijo insinúa que lo suyo no es estudiar; en cambio, actúe inmediatamente. Bríndele opciones, motívalo y manténgase a su lado. Ayúdelo a decidir con verdadera sensatez.

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