Problemas de aprendizaje: ¿Cómo convertir la historia en un curso más fácil?

Fechas, nombres difíciles y antiguos, batallas, tratados y cientos de acontecimientos complicados, es lo que, por lo general, incluye una clase de historia mundial o nacional. Los estudiantes suelen asociar esta materia con horas de aburrimiento, escuchando sin parar a su maestro. Pero, este curso es importante, pues la historia expresa cómo se forjó la identidad de la humanidad.

Según un artículo redactado por Mary Price, publicado en la revista History, la historia corre el grave riesgo de desparecer del plan de estudios, debido a que no genera el interés de los alumnos. “La tendencia, es que sobreviva sólo como ingrediente de los estudios sociales o de la educación cívica” sentenciaba la escritora.

Los problemas que los estudiantes tienen para aprender historia se basan principalmente en, las diversas visiones que existen de los hechos (pueden ver algo en una película que no coincide para nada con lo que les enseñan en la escuela), la dificultad de relacionar acontecimientos con un pensamiento abstracto, la confusión que existe debido a la incapacidad de reproducir los hechos para experimentarlos directamente (como sí pueden hacerlo con las matemáticas, química o física), la presencia de palabras o actividades arcaicas con las que el alumno no se encuentra familiarizado, entre otros.

Una de las principales dificultades, es la estrategia de aprendizaje que utilizan la mayoría de profesores, fundamentadas en la entrega de información poco activa, cerrada e irreflexiva, que produce la falta de interés en el alumnado. Aunque la historia es un mundo fascinante, que más que fechas, retrata la manera de pensar, la lucha por el poder y la evolución humana, los alumnos no tienen la oportunidad de reconocer estas impresionantes características.

Pero, ¿es correcta esta situación? Por supuesto que no, pues como mencionan múltiples intelectuales, “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Es importante evitar repetir guerras, genocidios e injusticias que se han cometido con anterioridad, y para esto el conocimiento es fundamental.

Reactivar la admiración  en esta materia es necesario. Crear nuevas estrategias de aprendizaje y redefinir el modo de trasmitir el curso debe ser lo primero.

En países como España, existen algunas escuelas que imparten estrategias creativas para aprender historia, como convertir a los estudiantes en los protagonistas de los hechos. Un ejemplo es el colegio “José de la Peña y del Cerro”, en la que los alumnos se visten como habitantes medievales y realizan actividades en castillos del país.

Creando formas para que el estudiante sea parte de la historia, ésta se da a conocer mucho mejor, se  fomenta el respeto por el patrimonio y además, se desarrolla la creatividad y el amor por la materia. Existen otros métodos para lograr estos objetivos, como contar los hechos en forma de cuento, evitar la memorización, usar líneas de tiempo interactivas, fomentar la interacción por medio de lluvias de ideas y preguntas reflexivas constantes.

Otros consejos, otorgados por el profesor de historia de la Universidad de Barcelona, Joaquín Pratz, son, sintetizar la información a lo más importante, mejorar el entendimiento de los sucesos explicando el contexto y la ubicación temporal, y por último, tomar en cuenta las creencias de los alumnos para relacionarlas con los acontecimientos.

La historia es una ciencia hermosa, nos acerca a nuestro pasado y nos prepara para el futuro. Su aprendizaje es esencial para la creación de una mejor sociedad.

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