¿Cómo hacer para que los hijos no imiten lo malo de los padres?

Se sabe que los hijos, consciente o inconscientemente, tienden a imitar todo lo que hacen los padres, hermanos mayores, tíos, abuelos, etc. Desde pequeños hasta grandes, es una manera indirecta de educar y formar a los hijos con los valores del hogar. Es por ello que los hijos suelen ser muy extrovertidos, tímidos, o agresivos, bailarines, etc. Son diversas las actitudes y comportamientos que pueden adquirir.

Pero, los padres, al igual que todas las personas, no son perfectos. Es decir, así como tienen virtudes, tienen defectos que no pueden ocultar. Y es posible, que esos defectos sean observados por sus hijos y posteriormente, se vean repetidos en ellos. ¿Cómo hacer para que los hijos no imiten los defectos de los padres?

Es inevitable que los padres trasmitan sus defectos y debilidades a sus hijos,¿Cómo qué? Renegar por todo, ser impuntuales, algunos hasta dicen palabras soeces,  son desordenados, etc. Si los dos (madre y padre) presentan el mismo defecto, será más complicado hacerle entender al hijo que ese comportamiento es inadecuado. Pero si uno (ya sea mamá o papá) tiene el defecto, su cónyuge será quien lo ayude a mejorar y/o genere comportamientos adecuados para que sus hijos lo observen.

– Entonces, lo primero que debemos pensar es: “Por amor a mis hijos, mejoraré este defecto”. Si eres un padre impuntual, y deseas que tu hijo/a no lo sea, entonces empieza a llegar temprano a tus reuniones, empieza a levantarte temprano, a calcular bien tu tiempo para que tus hijos aprendan de eso. Puede que sea difícil, ya que te has acostumbrado a vivir así, pero por tus hijos debes hacer lo posible para cambiar ese comportamiento.

Reconoce tus defectos y hazle entender a tus hijos la incomodidad que te genera comportarte así, dile que sientes vergüenza, que no es nada bonito y que te esfuerzas diariamente por evitar esa conducta, para que él sepa que no es algo normal, sino algo que él no debería imitar.

–  Puedes pedirle que no repitan ese defecto, que no hagan lo mismo porque no lograrán nada a cambio.

– Y si, por culpa de ese defecto, te ha sucedido algo malo, puedes contarle tus experiencias para que él conozca qué es lo que puede suceder si él imita ese defecto.

Si te das cuenta, todo se basa en la comunicación, empatía y demostración. Si combinamos estos tres elementos, podemos corregir y educar a nuestros hijos adecuadamente según nuestros valores éticos y morales.

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