Problemas de Aprendizaje: Mi hijo llega tarde a clases

Lo observa despertarse y desayunar con una calma que le parece desesperante. Se pone el uniforme y camina a paso lento hacia la escuela. Parece que a su hijo no le importa llegar tarde a clases todos los días, pero esta situación está impactando directamente en sus resultados académicos.

La puntualidad es un valor imprescindible para la sociedad, que trasmite el nivel de respeto y responsabilidad que otorga una persona a sus obligaciones. A los estudiantes, tanto en colegios como universidades, se les exige poseer este atributo para asegurar su éxito académico.

En al año 2014, sucedió un acontecimiento insólito en la escuela primaria “Mercedes Abrego” de Colombia. No se les permitió la entrada a más de 50 estudiantes por su impuntualidad. Todos tenían excusas, pero pese a las críticas y opiniones de los alumnos, la directora de la institución, Nancy Luna, no dio su brazo a torcer pues para ella, “la hora, es la hora”.

Como les sucedió a los escolares de “Mercedes Abrego”, miles de estudiantes desaprovechan valiosas lecciones debido a su impuntualidad diariamente. Por supuesto, al llegar tarde, pierden parte de la explicación de sus materias, y en el peor de los casos el profesor no les permite el ingreso. Esto explicaría que al desarrollar la tarea o rendir un examen, no posean los conocimientos necesarios para realizarlos satisfactoriamente.

En el Perú, durante la prueba PISA realizada en el 2012, nuestros estudiantes obtuvieron las peores calificaciones, ocupando el último lugar de 65 países. Por otro lado, durante la campaña contra la impuntualidad, realizada en el 2007 por el expresidente, Alan García Pérez, se reveló una cifra aterradora, el mal hábito de la “hora peruana”, le cuesta al país anualmente 1,5 millones de dólares, debido al valioso tiempo y recursos perdidos durante la espera.

Según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la puntualidad y un mejor rendimiento académico están definitivamente vinculados. Es por esto que, estos datos nos hacen preguntarnos, ¿cuántos alumnos llegan tarde en nuestra nación? ¿Cuántos estudiantes no aprenden apropiadamente debido a sus tardanzas? En primaria y secundaria la impuntualidad es motivo de citación de los padres. En la Universidad, incluso se puede inhabilitar un curso.

No entender las clases, no apoyar en los trabajos grupales, ganarse el rechazo de los compañeros por la imagen de irresponsable, perder importantes exposiciones o exámenes, son algunas de las consecuencias de ser impuntuales. Por otro lado, este mal hábito ocasiona con el paso de los años, que la persona tenga problemas laborales (despidos constantes), e incluso familiares.

“Nunca hubiese podido hacer todo lo que he hecho sin los hábitos de puntualidad, orden y diligencia, sin la determinación de concentrarme en una tarea al mismo tiempo”, decía el destacado escritor y novelista inglés, Charles Dickens. Probablemente si Charles hubiera llegado tarde a su hogar,no hubiera contado con el tiempo suficiente para escribir y nunca habría nacido de su imaginación, la impactante historia del huérfano Oliver Twist.

Para llegar temprano sólo se necesitan dos cosas, compromiso y esfuerzo. Evitar desvelarse, dejar todo listo para el día siguiente, poner la alarma media hora antes si es necesario y nunca, cometer el terrible error de exclamar la frase “en un ratito me alisto”.

El éxito académico no sólo se logra con la inteligencia heredada, también con compromiso y responsabilidad. Llegar a tiempo a las clases con el objetivo de aprender, es la mejor demostración de que se quiere llegar lejos.

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