Problemas de aprendizaje: Mi hijo se duerme en clase

Su hijo entra a las siete de la mañana a la escuela, así que lo despierta desde las seis para que no llegue tarde, le prepara un delicioso desayuno, le alista la mochila y lo manda al colegio confiando que gracias a su dedicación su hijo se esfuerce en adquirir las mejores notas. Pero, al terminar el trimestre y ver la libreta del menor, se sorprende ante sus bajas calificaciones. La aclaración de la profesora le hace entender todo: su hijo se duerme en clases.

Si el niño utiliza el pupitre como cama en vez de escuchar las lecciones, es obvio que al momento de las evaluaciones no recordará absolutamente nada. Para él, ese tema nunca se tocó en la clase. No podrá realizar las tareas, en las actividades grupales no aportará más que su presencia y las bajas calificaciones serán constantes.

Pero, ¿a qué se debe que el niño duerma en el colegio? La somnolencia puede ser causada por diversos factores, una mala alimentación, un mal sueño nocturno, cansancio por exceso de actividades, o acostarse demasiado tarde debido a distracciones, como la televisión, computadora o videojuegos.

“Hay chicos que se duermen durante la clase no porque se aburran, sino porque tienen sueño. Algunos no tienen control de los adultos y se quedan mirando TV o con la computadora hasta cualquier hora”, asegura la docente Mónica Campana, para una entrevista realizada al importante diario español “La Nación”.

Los desórdenes ocasionados en la rutina de sueño pueden generar un cansancio excesivo en el niño que lo lleve a dormir cuando no debería. Las horas de sueño nocturnas no se recuperan.

Un estudio publicado por la revista “Pediactrics”, a cargo de Reut Gruber, director del Laboratorio de Comportamiento de Atención y Sueño en el Centro de Investigación Douglas en Quebec (Canadá), afirma que el comportamiento y rendimiento de los niños es influenciado por las horas que duermen en la noche. La investigación descubrió que los estudiantes que se desvelan son más irritables, poseen una menor resistencia a la frustración y un menor rendimiento académico.

“Sabemos que la privación del sueño puede afectar la memoria, creatividad, creatividad verbal e incluso el juicio, motivación y compromiso en el salón de clases”, explica la doctora Judith Owens, directora de Medicina del Sueño en el Centro Médico Nacional de Niños en Washington (EE.UU). La especialista afirma que el cansancio impide a las personas comprometerse.

Estar atentos a cuántas horas pasa su hijo durante la noche viendo dibujos animados, jugando en la red o chateando con sus compañeros, será importante para limitarlo y marcarle una rutina en la que complete sus ocho horas recomendadas de sueño y, que favorezca su aprendizaje.

Por otro lado, la alimentación es esencial. Evite darle a su hijo comidas que alteren su rutina nocturna, como chocolate, especies o alimentos grasosos. En cambio, los cereales, vegetales, legumbres, leche, huevos, pescado, y frutas, aportan una gran variedad de minerales y vitaminas que favorecen el sueño.

Preste atención a las actividades que realiza el niño después de la escuela. Si tiene clases particulares, es parte de algún club o sale todas las noches a jugar con sus amigos, tal vez sea adecuado que acorte el tiempo para estas recreaciones, pues puede estar sobrecargando al menor.

La hora para dormir debe ser en la noche. No permita que su hijo tenga malas calificaciones sin poder demostrar sus habilidades porque se quedó dormido.

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