Procrastinación: Descubra lo perjudicial que es esta tendencia

“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. ¿Cuántas veces hemos mencionado esta frase con las esperanzas de parecer responsables y maduros? ¿Y cuántas veces la hemos cumplido? Si la respuesta a la segunda pregunta fue abismalmente mayor al de la primera, probablemente tenga el perjudicial hábito de procrastinar.

Procrastinar, según el diccionario de la Real Academia Española, significa diferir o aplazar. Es decir, el hábito de aplazar una tarea u actividad. Por lo general, este comportamiento está sumamente relacionado a la distracción; ya que, al encontrarse con un estímulo agradable, la persona toma la decisión de ignorar aquello que tiene pendiente.

“Cedemos para sentirnos bien”, comenta el profesor de psicología de la Universidad de Carleton en Ottawa (Canadá), Timothy Pychyl. Y es que, las personas con esta tendencia suelen escoger sus actividades de distracción de tal modo que consigan una “compensación moral”,o sea, un sentimiento capaz de hacerles olvidar la culpa por dejar de lado algo más importante.

Prender la computadora para imprimir la información necesaria para estudiar y terminar pasando horas leyendo las actualizaciones de Facebook, salir a comprar útiles para una manualidad del colegio y culminar utilizando el tiempo y dinero jugando en el play, ponerse a leer en la cama la obra que vendrá en la prueba final del curso de literatura y acabar durmiendo por horas. Todas estas situaciones son comunes en las personas que procrastinan.

¿Pero qué consecuencias tiene esta actitud? En principio, genera una gran cantidad de estrés, principalmente por la acumulación de actividades y la falta de tiempo que se deja para cumplir con cada responsabilidad. Por otro lado, procrastinar crea un sentimiento de culpabilidad en la persona, ya que ésta se siente irresponsable, floja e incluso fracasada.

Además, puede originar que las personas a su alrededor etiqueten al procrastinador como vago, perezoso, conformista y que dejen de incluirlo en actividades relevantes por la desconfianza de que falle en el compromiso. Sufrirá de bajas notas académicas, y por supuesto, en un futuro no durará mucho en los trabajos debido a que no estará acostumbrado a organizarse en un ambiente en que esto es necesario para cumplir con los objetivos diarios de la empresa.

El principal motivo que lleva a una persona a procrastinar, es la impulsividad. Dejarse llevar por sus deseos, vivir el momento y olvidar las consecuencias de sus acciones. Los procrastinadores carecen de autocontrol y lo saben, pero intentan no pensar demasiado en eso y disfrutar lo más que puedan, pues para ellos, “siempre hay tiempo”.

Lo principal para acabar con este problema es, siempre tener en cuenta las prioridades. Una vez se realice la reflexión necesaria sobre lo que es realmente importante, se pueden elaborar listas y cronogramas de tareas (para ayudarlo a tener más orden y control sobre sus actividades), trabajar en ambientes productivos y aislados de posibles distractores, y recompensar el progreso (en el tiempo libre que tenga al culminar las tareas), tomándose una taza de café o recreándose con algún juego o paseo.

Procrastinar es una forma de perder grandes oportunidades en la vida, se puede contar con mucho talento, pero sin esfuerzo y prioridades, muchas veces este don permanece oculto sin que nadie lo reconozca.

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